jueves, 17 de enero de 2013

Curiosidad medieval IV

Los ladrones de libros (bibliocleptos) estaban muy mal considerados en la Edad Media. Eran perseguidos y penados e incluso existían maldiciones expresas contra ellos.

Para evitar riesgos, en las bibliotecas del medievo fijaban los libros a los pupitres o estantes mediante cadenas, de modo que no podían utilizarse fuera del lugar. Estos eran los llamados "libri catenati" (libros encadenados).

Si en alguna ocasión decidían prestar un libro, el que se lo llevaba debía dejar otro en depósito como fianza. Si el libro prestado no era devuelto, el depositado pasaba a ser propiedad de la biblioteca.



4 comentarios:

  1. ¿Queeeeee....? llevo un rato pensando como demonios encadenaban el libro....¿las tapas de los ejemplares ya venían con cerradura.....? ¿ tenían un mega super-glub para unir la cadena...?...jajaja.
    Mejor no pienso más....muy buena esta entrada,como poco me ha hecho reír.

    Besitos

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    1. Mujer, un agujerito por donde pasar la cadena y ya está... ¡Encadenamiento resuelto!
      Si en los grandes almacenes e hipermercados les ponen esas piezas enormes de plástico a los perfumes y a los berberechos ¿por qué no iban a ponerle los monjes las cadenitas a los libros que tanto les había costado copiar? ¡Imaginación al poder!
      Saludos.

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  2. Una buena forma de combatir el latrocinio en las bibliotecas. Ya sabía que lo de robar libros estaba muy mal visto entonces, de ahí viene la frase de..."Hay excomunión, reservada a su santidad..." y en aquella época amenazar con excomulgarte era algo muy gordo :)

    Un beso shakiano

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    1. Un amigo y seguidor de Twitter se refirió al mismo dicho que tú. Curiosamente, yo no lo había oído nunca antes.
      Verdaderamente, cada día se aprende algo nuevo.
      Besos.

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