domingo, 23 de junio de 2013

La Tierra Dorada



LA TIERRA DORADA
Barbara Wood (2010)

De nuevo me lío y acabo leyendo una novela romántica a pesar de mi habitual rechazo a las de su estilo.
Me la “endosa” el bibliotecario diciéndome que no me va a decepcionar: “Algo de romántico tiene, mujer, pero qué es la vida sin amor... Además a ti te gusta la novela histórica. Empieza a leerla y si no te gusta me la devuelves y ya está.”
Me la llevo a casa, miro la portada una y otra vez y no puedo evitar que me recuerde a las novelas-culebrón que leían mi madre y mi tía en los ochenta. Aquellas portadas de Bianca no tenían desperdicio....
El caso es que decidí (por pura testarudez) empezar a leerla y... ya no encontré ninguna excusa para dejarla.

El padre de Hannah Conroy es médico en una pequeña población inglesa, es viudo y está totalmente entregado a su profesión y a su hija. Cuando Hannah finaliza sus estudios en Londres y recibe la titulación de comadrona, decide volver junto a él para ayudarlo en el desempeño de su trabajo y adquirir más conocimientos.
Si bien a Hannah le hubiese gustado estudiar medicina, debe conformarse con desarrollar una función más adecuada a su condición de mujer ya que la Inglaterra del siglo XIX está formada por una sociedad machista y retrógrada que no ve con buenos ojos la “intrusión” de una mujer en un campo destinado exclusivamente a los hombres. Y en las zonas rurales, más, si cabe.
Tras un penoso percance, Hannah decide poner rumbo a Australia, un continente en expansión con un sinfín de nuevas oportunidades para aquellos que estén dispuestos a trabajar, sacrificarse y adaptarse a una nueva tierra.

El bibliotecario tenía razón. La novela ofrece algunos datos históricos sugestivos que contribuyeron a que mi interés no fuese disminuyendo a medida que iba leyendo el libro. Y lo más importante: aunque es una novela romántica en toda regla, no llegó a provocarme el rechazo que me han provocado otras de este género por su ñoñería y empalago.

La Tierra Dorada resulta ser una novela amena y, desde luego, más soportable de lo que pueda pensar cualquier detractor de la novela romántica (yo la primera). La trama, diálogos y personajes no resultan excesivamente afectados y de ahí que me haya parecido atractiva de principio a fin.  Tal vez algo predecible, eso sí, pero no por ello ha dejado de interesarme.

Hannah es una mujer fuerte, decidida y con carácter. Todos esos ingredientes nos enganchan a las mujeres (desconozco si a los hombres también) y nos hace empatizar con ella. Supongo que esa fórmula es la que debe utilizar siempre Barbara Wood (y otros/as) para convertir en best-seller todos sus libros. A veces me cuestiono lo “ético” de ese modo de escribir. Por supuesto es lícito hacerlo pero... ¿ético? ¿Es ético aplicar una fórmula en los textos que se escriben? ¿Somos borreguitos? Por supuesto que sí. En este tema y en casi todos.

El caso es que Hannah te atrapa, te hace compañero de viaje y partícipe de sus aventuras y amoríos. En un momento dado, me sorprendo a mí misma intentando decidir con qué pretendiente quedarme... ¿El guapo, arrogante e independiente? ¿El guapo, tradicional y responsable? ¡¡No!! ¡¡La novela me ha enganchado!!

Conclusión: no temas a La Tierra Dorada. Como sabiamente dijo un bibliotecario: No te decepcionará.


No hay comentarios:

Publicar un comentario